El vengador anónimo

Otro curioso hecho de la historia criminal argentina nos lleva a Rosario, allí a mediados de 1975 fue secuestrado Pablo Rheintein, hijo de un conocido profesional de aquella ciudad.Según se supo el hecho fue consumado por Miguel Ángel Cazón, Luís Eliseo González y Alfredo Risiglione. En un principio y de acuerdo con el plan fijado debía ser un secuestro extorsivo mas, se pediría un millón de pesos y se entregaría a la victima, hasta aquí nada anormal. Pero como dicen algunos al diablo metió la cola, el día pactado para la entrega del dinero, el padre de la victima coloco el millón de pesos en una bolsa de residuos y la dejo donde los secuestradores le habían indicado, en la periferia de una villa cercana a Rosario.Todo se estaba dando según lo planificado, hasta que aparecen en escena unos cirujas que cartoneando ven cuando el automóvil de la familia Rheintein se detiene y una figura masculina desciende y deja al costado del camino una bolsa. Los cirujas llegaron antes que los delincuentes y se llevaron la bolsa con el preciado botín.Los secuestradores llegaron al lugar y rastrillaron la zona en vano en busca del bolsón con el dinero, sintiéndose engañados volvieron a la verdulería donde tenían a la victima atada y amordazada con una decisión tomada: asesinarían al joven.Un tiro en la cabeza y otro en el corazón para rematarlo terminaron con la vida de Pablo, fue sepultado en el fondo de la misma verdulería y cada uno regreso a su vida normal como si nada hubiera pasado.Durante un tiempo nada se supo de los secuestradores y todos las diligencias policiales terminaban en nada. Recién en 1978 cuando los responsables del hecho se sentían ya seguros, un “buchon” oriento a la policía brindándole datos muy precisos. Después de meses de inteligencia en torno a los sospechosos un juez autorizo el allanamiento del lugar donde había ocurrido el hecho. Allí ya no funcionaba la verdulería, había ahora una casa particular y sobre el lugar donde estaba enterrado el cuerpo un coqueto living, igualmente se hizo la excavación y a un metro de profundidad se encontraron con el horror y el espanto.Los peritos confirmaron un balazo en la frente y otro en el corazón, se había utilizado un arma calibre 22.Detenidos los tres confesaron con lujo de detalles y fueron condenados a cumplir su pena en la cárcel de Coronda.Nunca más se supo del dinero que encontraron los cirujas, pero en el barrio donde vivían, fueron muy significativos los cambios que se vieron en la estética del lugar.Al tiempo y como consecuencia de la polémica ley de reducción de penas, mucho tiempo antes de cumplirse los plazos previstos en las respectivas condenas, uno a uno fueron recuperando la libertad.El primero en salir fue José Felipe Risiglione, tomo un ómnibus que lo conducía desde el penal hasta la ciudad de Rosario y en un breve descanso en el paraje Maciel Risiglione aprovecho a ir al baño.Cuando el micro volvió a partir llevaba un pasajero menos, el cuerpo sin vida de Risiglione fue hallado en el baño de aquel paraje rural, tenía una bala en la cabeza y otra en el corazón, “son de calibre 22” fue el informe de los peritos en balística. Nadie escucho ni vio nada.No hace falta indagar mucho para darse cuenta que no fue un crimen común, fue finamente planificado, un calco del crimen del joven Rheintein.¿Quién era el autor?, todas las averiguaciones terminaban en un hermético silencio, el miedo comenzaba a hacer de las suyas.Al poco tiempo salio en libertad Miguel Ángel Cazón, volvió a Rosario en auto con un amigo porque no se animo a viajar en micro, se perdió por un tiempo en el anonimato y entre changa y changa termino trabajando en un minimercado. Una noche de 1988 pidió permiso al dueño del local para retirarse antes, se lo veía nervioso y asustado, salio a las 9:15 y apenas pudo hacer algunos pasos, se escucharon dos detonaciones y Cazón cayo muerto al suelo, una bala en la cabeza y otra en el corazón. Esta vez las investigaciones fueron un poco mas lejos, Cazón había sido asesinado desde el segundo piso de una obra en construcción, allí se encontraron dos vainas calibre 22 y dos balas del mismo calibre. Finalmente la justicia dispuso la detención del Emilio Rheintein y de su chofer, un ex integrante de una fuerza de seguridad famoso por su buena puntería. Al poco tiempo fueron liberados por falta de merito. La prensa Rosarina titulo el caso como “El vengador anónimo”.El caso comenzó a languidecer y pronto cayó en vía muerta, al poco tiempo y dejando de lado algunas otras especulaciones el caso se cerró definitivamente. Pero que paso con el tercer implicado, la historia no estaría completa si no nos refiriéramos a Luís Eliseo González. Salio en libertad cuando ya Risiglione y Cazón estaban muertos, prácticamente se esfumo y por mucho tiempo no se supo de él.A fines de 1989 la Prefectura Naval Argentina extrajo de las aguas del Paraná, a unos quinientos metros del puerto de Rosario, el cadáver de un hombre en avanzado estado de descomposición. Por las condiciones que presentaba fue imposible identificarlo, aunque luego de un buen proceso de enfriamiento se pudo establecer que tenia un balazo en la cabeza y otro en el pecho. Eso dio lugar al nacimiento de un nuevo rumor, el vengador anónimo había vuelto y el muerto no era otro que el cómplice que Cazón y Risiglione.Desgraciadamente no hubo avances en las tareas de identificación, pese a lo cual la opinión publica no tuvo dudas que este asesinato había sido la ultima etapa en la venganza del aquel tirador invisible.

Fuente: Crimenes Famosos de E. Sdrech

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