martes, 18 de agosto de 2009

La historia del "Malevo" Ferreyra

Mario Oscar Ferreyra nació el 17 de Junio de 1945, en Los Pereyra, Cruz Alta, al este de Tucumán. Cuando tenía 18 años, en 1963, entró en la Policía. Los médicos lo habían rechazado por flaco y petiso, pero gracias a un conocido logró ingresar. Así se inició la carrera del "Malevo", el ex director General de Investigaciones condenado a cadena perpetua por el triple crimen de Laguna de Robles que el 21 de Noviembre, con tal de que la Gendarmería no lo detuviera, se pegó un tiro en la cabeza con una pistola en su casa de San Andrés.
En 1973, siendo ya oficial, peleó contra 15 manifestantes de la Juventud Peronista (JP) durante un tumulto en el centro, y le dieron un botellazo en la cabeza; la cicatriz lo acompañó por el resto de su vida. Dos años después, se enfrentó con Julio Alsogaray, de Montoneros, a quien mató. "Los dos teníamos FAL (fusil de asalto liviano), pero él perdió porque dudó entre disparar y cubrirse", contó.
Durante la dictadura militar estuvo dos años y cinco meses en situación pasiva, acusado de matar sin razón, según las crónicas de ese tiempo. En 1986, ya en plena democracia, se le imputó el crimen del conocido delincuente Enrique "Prode" Correa, pero la Justicia consideró que no había pruebas en su contra y lo absolvió.
Un año después, cuando ya era jefe de Robos y Hurtos, protagonizó un tiroteo en el acceso Norte, durante el cual murieron dos miembros del clan "Gardelitos".
En 1988 se lo acusó de la muerte de otro "Gardelito", Daniel Carrizo quien había sido torturado en un calabozo de la Brigada, aunque tampoco hubo pruebas para condenar a Ferreyra. En enero de 1990 lo nombraron jefe de la Dirección General de Investigaciones y dos meses después se puso al frente de una revuelta policial que exigía mejores salarios al gobernador José Domato. El levantamiento tuvo en vilo la provincia durante dos semanas. Treinta policías habían sido cesanteados a raíz del conflicto, pero finalmente el Gobierno dio marcha atrás con la medida. Mientras tanto personal de Gendarmería Nacional tenía a su cargo la seguridad de la provincia, ya que el grueso de los policías estaba autoacuartelado en la Jefatura. Cuando se llegó a un acuerdo, Ferreyra reunió a los sublevados y, luego de comunicarles el pacto alcanzado, les dijo: "mi tarea ha culminado y les agradezco que me hayan acompañado". Con esto se metió a los policías en el bolsillo. Al grito de "'Malevo' corazón" lo sacaron en andas de la Jefatura.
Laguna de Robles
El 10 de Octubre de 1991 comenzaría el principio del fin. Ese día, en Laguna de Robles fueron asesinados tres presuntos delincuentes: José "Coco" Menéndez, Hugo "Yegua Verde" Vera y Ricardo "El Pelao" Andrada. Ferreyra aseguró que se había tratado de un enfrentamiento y que las víctimas habían formado parte de una peligrosa banda de asaltantes. El 30 de Noviembre de ese mismo año denunció públicamente que nueve comisarios utilizaban la Policía en provecho propio, afirmó que tenían "ambiciones desmedidas" y aseguró que se estaban enriqueciendo ilícitamente.
Al otro día, por orden del jefe de Policía, Víctor Rubén Lazarte, Ferreyra fue pasado a disponibilidad. Una semana después, uno de los comisarios a los que Ferreyra había denunciado, Alberto Ignacio Alcaraz (quien luego sería jefe de Policía), afirmó que lo de Laguna de Robles había sido una ejecución, versión que fue apoyada por el agente Luis Dino Miranda, quien había formado parte del grupo del "Malevo". El 9 de Diciembre, Ferreyra y sus hombres se entregaron a la Justicia.
El juicio comenzó el 26 de Noviembre de 1993. El 14 de Diciembre, "El Malevo" se hizo conocido en todo el país. Ese día lo condenaron a prisión perpetua y él se atrincheró en la Alcaidía de Tribunales. Había entrado vestido de traje, pero cuando salió ya se había colocado su característica camisa negra y su sombrero Panamá. En una mano llevaba una granada. Sin que nadie lo interceptara cruzó la calle y escapó.
La fuga duró 79 días. El 3 de Marzo de 1994 fue rodeado por policías en Zorro Muerto, Santiago del Estero. Tras varias horas de negociaciones, y luego de ser herido durante un tiroteo con los uniformados, hizo caso a las súplicas de su esposa, María de los Ángeles Núñez y se entregó. Luego de esto fue trasladado al penal de Villa Urquiza. En 1996 el gobernador Antonio Bussi fijó la pena en su contra en 20 años de prisión, explicando que "Ferreyra es un hombre de ley que se excedió". El 17 de Septiembre de 1988 comenzó a disfrutar del permiso extramuro para trabajar. Pero el beneficio no duró mucho. El 22 de Diciembre de ese mismo año fue condenado a seis años de prisión por la fuga.
Pelea vecinal
El último incidente serio que lo tuvo como protagonista ocurrió el 23 de Abril de 2006, cuando, junto con su esposa, fue denunciado por una vecina de San Andrés, María del Valle Acosta, quien dijo haber sido amenazada y que los acusados habían destrozado su casa a raíz de una disputa por la colocación de un alambrado. La investigación estuvo a cargo del fiscal Guillermo Herrera, quien lo acusó por amenazas de muerte y tenencia de armas, aunque él, al declarar, dijo ser inocente. El 15 de Junio pasado el juez Alfonso Zottoli decidió enviar al "Malevo" a juicio.

"Hasta siempre María"
El ex comisario anticipó el 21 de Noviembre ante las cámaras de televisión su decisión de suicidarse debido a la presencia de la Gendarmería, que iba a detenerlo.
Ferreyra dijo que iba a tomar una determinación "a lo animal", adelantó a los periodistas que iban "a transmitir algo real" y aseguró que si los efectivos ingresaban a su casa "no sostendría un segundo" resistencia.
"Esto va a tener un final, que obren, que operen, que usen armas y tengan buena puntería", señaló el ex policía en el último reportaje brindado a una periodista del canal Crónica TV, sobre el tanque de agua de su casa.
Enseguida, pronunció un "hasta siempre María", en alusión a su esposa María de los Ángeles Núñez, y se disparó cerca de una oreja, imagen que quedó filmada y luego fue transmitida a todo el país.
La ruina. Antes del desenlace, afirmó que la Justicia lo buscaba por una "causa inventada" y que esto provocaba una situación que "estaba arruinando" a su familia.
Además, acusó a los funcionarios judiciales de no tener "coherencia y actitud" y de haber "armado una acusación integral" que lo ponía "bajo presión".
En tal sentido, opinó que las acusaciones contra represores de la dictadura "están llevando" a la Justicia "en una especie de dictadura, de tiranía. Van a seguir deteniendo gente inocente. Si no hay algo supremo, esto no va a tener fin. Pido que dejen de arrestar a policías".
La noche anterior al suicidio, Ferreyra, según admitió, pidió la presencia de un sacerdote para confesar sus pecados y solicitar que lo "absuelva", y recordó que en su juventud había pasado "tres años" en la orden de los franciscanos. "Le temo a tata Dios, nada más", dijo cuando se le preguntó si la presencia de la Gendarmería le daba miedo.
Fuente: El Informante

lunes, 3 de agosto de 2009

El vengador anónimo

Otro curioso hecho de la historia criminal argentina nos lleva a Rosario, allí a mediados de 1975 fue secuestrado Pablo Rheintein, hijo de un conocido profesional de aquella ciudad.Según se supo el hecho fue consumado por Miguel Ángel Cazón, Luís Eliseo González y Alfredo Risiglione. En un principio y de acuerdo con el plan fijado debía ser un secuestro extorsivo mas, se pediría un millón de pesos y se entregaría a la victima, hasta aquí nada anormal. Pero como dicen algunos al diablo metió la cola, el día pactado para la entrega del dinero, el padre de la victima coloco el millón de pesos en una bolsa de residuos y la dejo donde los secuestradores le habían indicado, en la periferia de una villa cercana a Rosario.Todo se estaba dando según lo planificado, hasta que aparecen en escena unos cirujas que cartoneando ven cuando el automóvil de la familia Rheintein se detiene y una figura masculina desciende y deja al costado del camino una bolsa. Los cirujas llegaron antes que los delincuentes y se llevaron la bolsa con el preciado botín.Los secuestradores llegaron al lugar y rastrillaron la zona en vano en busca del bolsón con el dinero, sintiéndose engañados volvieron a la verdulería donde tenían a la victima atada y amordazada con una decisión tomada: asesinarían al joven.Un tiro en la cabeza y otro en el corazón para rematarlo terminaron con la vida de Pablo, fue sepultado en el fondo de la misma verdulería y cada uno regreso a su vida normal como si nada hubiera pasado.Durante un tiempo nada se supo de los secuestradores y todos las diligencias policiales terminaban en nada. Recién en 1978 cuando los responsables del hecho se sentían ya seguros, un “buchon” oriento a la policía brindándole datos muy precisos. Después de meses de inteligencia en torno a los sospechosos un juez autorizo el allanamiento del lugar donde había ocurrido el hecho. Allí ya no funcionaba la verdulería, había ahora una casa particular y sobre el lugar donde estaba enterrado el cuerpo un coqueto living, igualmente se hizo la excavación y a un metro de profundidad se encontraron con el horror y el espanto.Los peritos confirmaron un balazo en la frente y otro en el corazón, se había utilizado un arma calibre 22.Detenidos los tres confesaron con lujo de detalles y fueron condenados a cumplir su pena en la cárcel de Coronda.Nunca más se supo del dinero que encontraron los cirujas, pero en el barrio donde vivían, fueron muy significativos los cambios que se vieron en la estética del lugar.Al tiempo y como consecuencia de la polémica ley de reducción de penas, mucho tiempo antes de cumplirse los plazos previstos en las respectivas condenas, uno a uno fueron recuperando la libertad.El primero en salir fue José Felipe Risiglione, tomo un ómnibus que lo conducía desde el penal hasta la ciudad de Rosario y en un breve descanso en el paraje Maciel Risiglione aprovecho a ir al baño.Cuando el micro volvió a partir llevaba un pasajero menos, el cuerpo sin vida de Risiglione fue hallado en el baño de aquel paraje rural, tenía una bala en la cabeza y otra en el corazón, “son de calibre 22” fue el informe de los peritos en balística. Nadie escucho ni vio nada.No hace falta indagar mucho para darse cuenta que no fue un crimen común, fue finamente planificado, un calco del crimen del joven Rheintein.¿Quién era el autor?, todas las averiguaciones terminaban en un hermético silencio, el miedo comenzaba a hacer de las suyas.Al poco tiempo salio en libertad Miguel Ángel Cazón, volvió a Rosario en auto con un amigo porque no se animo a viajar en micro, se perdió por un tiempo en el anonimato y entre changa y changa termino trabajando en un minimercado. Una noche de 1988 pidió permiso al dueño del local para retirarse antes, se lo veía nervioso y asustado, salio a las 9:15 y apenas pudo hacer algunos pasos, se escucharon dos detonaciones y Cazón cayo muerto al suelo, una bala en la cabeza y otra en el corazón. Esta vez las investigaciones fueron un poco mas lejos, Cazón había sido asesinado desde el segundo piso de una obra en construcción, allí se encontraron dos vainas calibre 22 y dos balas del mismo calibre. Finalmente la justicia dispuso la detención del Emilio Rheintein y de su chofer, un ex integrante de una fuerza de seguridad famoso por su buena puntería. Al poco tiempo fueron liberados por falta de merito. La prensa Rosarina titulo el caso como “El vengador anónimo”.El caso comenzó a languidecer y pronto cayó en vía muerta, al poco tiempo y dejando de lado algunas otras especulaciones el caso se cerró definitivamente. Pero que paso con el tercer implicado, la historia no estaría completa si no nos refiriéramos a Luís Eliseo González. Salio en libertad cuando ya Risiglione y Cazón estaban muertos, prácticamente se esfumo y por mucho tiempo no se supo de él.A fines de 1989 la Prefectura Naval Argentina extrajo de las aguas del Paraná, a unos quinientos metros del puerto de Rosario, el cadáver de un hombre en avanzado estado de descomposición. Por las condiciones que presentaba fue imposible identificarlo, aunque luego de un buen proceso de enfriamiento se pudo establecer que tenia un balazo en la cabeza y otro en el pecho. Eso dio lugar al nacimiento de un nuevo rumor, el vengador anónimo había vuelto y el muerto no era otro que el cómplice que Cazón y Risiglione.Desgraciadamente no hubo avances en las tareas de identificación, pese a lo cual la opinión publica no tuvo dudas que este asesinato había sido la ultima etapa en la venganza del aquel tirador invisible.

Fuente: Crimenes Famosos de E. Sdrech

El asesino de San Andrés de Giles

Los vecinos estaban preocupados porque hacía varios días que no sabían nada de la dueña de la casa, sólo veían al sobrino que entraba y sal...